Los días 30 y 31 de mayo, cerca de veinte grupos embarcaron en el Excess 13 para descubrir el barco en condiciones ideales: entre 15 y 22 nudos de viento, más que suficiente para sacar todo su potencial.
Los días 30 y 31 de mayo, cerca de veinte grupos embarcaron en el Excess 13 para descubrir el barco en condiciones ideales: entre 15 y 22 nudos de viento, más que suficiente para sacar todo su potencial.
Desde la salida del puerto, el tono quedó marcado. Chris, que vino con su mujer Charmaine para preparar su futura vida en el mar, tomó el timón en la propia marina: "Sin ningún problema, respuesta inmediata al timón. Es muy intuitivo, incluso para alguien como yo que no es un experto. Era evidente que no se trataba de un trasatlántico."
Bajo vela, el barco lo confirma. "Con unos 15 nudos de viento, navegábamos cómodamente en torno a los 7 nudos, sin ningún esfuerzo especial. E incluso sin buscar optimizar nada, el barco ceñía muy bien al viento. Se nota que tiene potencial."
Muchos subieron a bordo con ideas preconcebidas. No duraron mucho. "Pensábamos que el rendimiento era cosa de los monocascos, y que los catamaranes eran más pesados, menos dinámicos… pero el Excess 13 nos ha hecho replantearnos por completo nuestro juicio," explican Chris y Charmaine.
El diseño ya hace gran parte del trabajo antes incluso de salir del pantalán: "Al verlo en el pantalán, nuestra primera reacción fue: vaya, tiene pinta de ser rápido. Llama mucho la atención, casi como un coche deportivo." Pero es el conjunto lo que termina de convencer: "Descubres un barco moderno, funcional, cómodo… sin resultar excesivo. Todo está muy bien pensado, es fácil de manejar y uno se proyecta en él con mucha facilidad." La distribución del cockpit tiene mucho que ver: "El hecho de tener a todo el mundo reunido, con los dos puestos de timón, crea una verdadera sensación de cercanía. Nunca te sientes aislado."
Para Isla, Chrissie y Max, la salida cumplió todas sus promesas. "Las condiciones eran perfectas, con una brisa estupenda y mar plana. El barco navega de maravilla, alcanzamos fácilmente los 9 nudos y fue muy agradable." Llevar ellos mismos el timón marcó toda la diferencia: "Fue genial poder gobernar nosotros mismos y sentir el barco. Es a la vez potente y tranquilizador, algo ideal para un uso en familia."
La acogida del equipo también dejó huella: "Increíblemente acogedores, muy competentes y, sobre todo, generosos con su tiempo." Y la mejor prueba llegó de la pasajera más joven: su hija de cinco años, conquistada desde la primera salida, pidió volver a salir de inmediato.
Adam y Jodi se marcharon con un proyecto más concreto que nunca: "Esta experiencia ha reforzado claramente nuestras ganas de comprar un barco como este en un futuro próximo."
La última palabra es para Chris: "Es un barco que llama la atención, que ofrece todo el confort moderno, pero que conserva un verdadero placer de navegación. Y, sinceramente, podría hacer reflexionar a más de un propietario de monocasco."